Cabildo de Salta

De Cabildo a mercado y galerías comerciales, departamentos para vivienda y, finalmente, Museo Histórico del Norte. Es uno de los pocos cabildos que hoy prevalecen en Argentina
Mientras que en los Estados Unidos los capitolios encontraron su materialización a través de palacios clasicistas, de dimensiones colosales, coronados por una imponente cúpula ojival como intangible símbolo de presencia y de fuerza; en el Virreinato del Río de la Plata lo que prevaleció fue el caserón de (casi siempre) dos plantas, galería y un torreón a modo de contraposición del poder civil frente al régimen eclesiástico con sus templos rematados por imponentes campanarios o torres.

El cabildo se transformó en símbolo de la urbe española en América. No podía haber cabildo sin ciudad, ni ciudad sin cabildo.

Entre los cabildos que aún prevalecen en Argentina, el cabildo de la ciudad de Salta es el que más completo se ha conservado y constituye una verdadera joya arquitectónica del período colonial.

El edificio original, del siglo XVII, pudo haber sido un edificio sencillo aunque de dos plantas. Debido a los materiales frágiles con que se construía (techo de torta de barro, muros de adobe), exigía del arreglo permanente y hasta de su completa reedificación en diversas oportunidades.  

El cabildo que hoy se aprecia desde la plaza 9 de Julio es el producto de una profunda modificación y ampliación del primero, realizada en 1789.   La reforma realizada en aquella época afectó principalmente al frente del edificio. Se construyó la recova con los pórticos con arcadas de mampostería, se colocaron los techos de tejas y se construyó el balcón con sus ménsulas talladas con figuras antropomorfas. La inauguración del nuevo edificio se realizó en noviembre de 1789 con motivo de la coronación del Rey Carlos IV.

En 1797, ante la necesidad de colocar en lugar visible el reloj público que se había sacado de la Iglesia de la Compañía de Jesús, se construyó la torre del Cabildo. La misma mantiene una estructura independiente dado que los muros no podían soportar su peso. La construcción independiente de la torre explica que no se encuentre perfectamente centrada con respecto al eje de simetría del edificio.

Como terminación del capitel se colocó una veleta de hierro forjado y chapa recortada que representa un pajecillo y que la tradición popular conoce como "el Diablito del Cabildo".

En 1889, durante el gobierno del Dr. Martín G. Güemes, fue vendido en pública subasta (hoy podríamos decir que fue “privatizado”), funcionando durante cinco décadas como mercado y galería comercial.

En los primeros años del siglo XX se demolió el ángulo noroeste del cabildo para la construcción de una vivienda en planta alta y locales comerciales en planta baja, donde actualmente se encuentra emplazada la plazoleta IV Siglos; perdiéndose con ello la Sala Capitular y parte de la recova, de tal modo que de los diecisiete arcos que tenía en planta baja y diecinueve en la planta alta, solo quedaron catorce y quince respectivamente.

En 1937 fue declarado monumento histórico nacional y en 1942 se encaró su restauración bajo la dirección del Arquitecto Mario Buschiazzo, abriendo sus puertas como Museo Histórico del Norte en agosto de 1949.


Glosario

Ménsula

Arq. Miembro de arquitectura perfilado con diversas molduras, que sobresale de un plano vertical y sirve para recibir o sostener algo.

Arquitecto Mario Buschiazzo

(1902-1970) Arquitecto e historiador de arte argentino. Especialista en restauración.

Fuente Utilizada

- Federico B. Kirbus, Los últimos Cabildos. Revista Todo es Historia. Director Félix Luna. Nº 420 Julio 2002. p. 26 a 32.
- Web: www.museonor.gov.ar; URL: www.museonor.gov.ar/edificio.htm a marzo 2010
 
 

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